JAPON CHROMALUX

Colectiva en Japón: Un Viaje de Arte y Descubrimiento

La vida tiene una forma curiosa de entrelazar caminos, y fue precisamente a raíz de una exposición previa que una amiga de la infancia me puso en contacto con ARCOT, una galería itinerante que se dedica a llevar lo mejor del arte colombiano a distintas partes del mundo, especialmente a Tokio. Así comenzó mi aventura en Japón.

Preparación de la Exposición

La preparación de mi nueva serie fue un proceso fascinante. Decidí explorar la proporción áurea, un concepto que ha fascinado a artistas y matemáticos a lo largo de la historia. Incorporar esta idea en mi obra fue un desafío emocionante que se complementó con el uso del chromalux, un medio que ofrece un brillo único y permite prescindir del vidrio, una condición primordial para llevar la obra a Japón, donde el vidrio no es aceptado.

Además, el tamaño de las obras fue un factor crucial: cada pieza medía aproximadamente 14x7 cm y estaba enmarcada EN aluminio mate, un detalle que le daba un toque contemporáneo y ligero. Para prepararme para mi llegada, tomé algunas clases sobre cultura japonesa y aprendí frases básicas como "hola", "por favor" y "gracias" entre otros. Estos pequeños gestos son fundamentales para conectar con la gente local.

La Exposición

La exposición en el Instituto Cervantes fue un éxito rotundo. Ver mis obras, que representaban mariposas, resonar con el público japonés fue un gran orgullo. Durante mi estancia en Tokio, disfruté de la compañía de nuevos amigos, explorando museos, degustando la deliciosa gastronomía local y compartiendo cervezas en lugares fascinantes.

Kyoto: Un Encuentro con la Tradición

Mi aventura continuó en Kyoto, donde pasé dos días inmersa en la belleza de sus templos, parques y calles adoquinadas, rodeada por  geishas. Cada rincón de esta ciudad es un testimonio vivo de la historia y la tradición japonesa.


La Isla del Arte: Naoshima

Uno de los momentos más memorables de mi viaje fue visitar Naoshima, conocida como “la isla del arte”. A pesar de las más de 7 horas de viaje y el uso de todos los medios de transporte posibles (metro, tren, taxi, ferry, bote, bicicleta, patineta y bus), cada esfuerzo valió la pena. Este lugar es un verdadero paraíso para los amantes del arte.

Naoshima alberga una impresionante colección de obras e instalaciones arquitectónicas, como las instalaciones de Bunraku Puppet de José de Guimarães, y el Naoshima Pavilion de Fujimoto Sou. También visité el Museo Lee Ufan, dedicado al artista contemporáneo coreano, y el Benesse House Museum. En el exterior de este último, se encuentra la icónica calabaza amarilla de Yayoi Kusama, que se ha convertido en un símbolo de la isla.

Teshima: Una Experiencia Sensorial

No puedo dejar de mencionar el Museo de Teshima, que es una obra maestra de la arquitectura contemporánea. Este museo, construido en hormigón, está diseñado para interactuar con su entorno natural. El agua brota sutilmente del suelo, creando caminos y formas que cambian con el tiempo. La estructura emula una gota de agua, fusionándose con el paisaje de arrozales que caracterizan la isla.

El Museo de Teshima es un espacio que invita a la contemplación y la meditación. Con orificios elípticos en la cubierta que permiten la entrada de luz, viento y naturaleza, cada visita se convierte en una experiencia sensorial única. Si alguna vez viajas a Japón, no puedes perderte Teshima; es un lugar donde la arquitectura y la naturaleza se entrelazan en perfecta armonía.

Reflexiones Finales

Este viaje a Japón no solo fue una oportunidad para mostrar mi arte, sino también un viaje de autodescubrimiento y conexión conmigo y misma y por supuesto la cultura japonesa y dos amigas artistas espectaculares.

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